* Un estudio publicado en el American Journal of Health Promotion, concluye que dormir bien reduce la grasa corporal. Los participantes que durmieron menos de 6,5 o más de 8,5 horas acumulaban más grasa. Si dormimos el tiempo suficiente (de 6,5 h a 8,5 h) la mente estará
preparada para el nuevo día y nos mantendremos sanos y en forma.
* La grelina es la hormona que provoca la sensación de hambre y la leptina induce la de saciedad.
Cuando no dormimos suficiente nuestro organismo segrega más grelina que leptina por lo que la sensación de hambre se fortalece
* Mantener un tiempo de vigilia fijo los siete días de la semana ayuda a ajustar el reloj circadiano.
El tiempo de vigilia no es perjudicial, a condición de que se repita diariariamente.
Es más importante la calidad del tiempo de sueño que la cantidad.
* Dormirse a una hora fija es fundamental y está relacionado con una menor cantidad de grasa corporal. Pero es aun más importante que las horas de vigilia sean constantes ya que su incidencia fisiológica es mayor.
* Las personas con variaciones en el sueño superiores a 90 minutos
(porque se desvelen o porque varíen la hora de dormirse o despertarse) son más propensas a adquirir grasa
Y la mayor cantidad de estados de vigilia tiene un efecto aun más marcado en el aumento de grasa.
* Las personas que descansan mejor están más delgadas. No se trata de dormir más sino de hacerlo correctamente y sin interrupciones que puedan derivar en apnea del sueño, ansiedad, depresión o estrés.
* Las perturbaciones en el sueño provocan una menor producción de la hormona del crecimiento, aumentan los niveles de cortisol –la hormona del estrés– y afectan a la producción de leptina y grelina.
* En definitiva: es fundamental mantener las sesiones de sueño constantes, yéndonos a la cama a la misma hora y durmiendo sin interrupciones la misma cantidad de horas diaria (entre 6,5 y 8,5).
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