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domingo, 12 de octubre de 2014

COACHING PARA EL ÉXITO (Talane Miedaner) (1/10)

CONVIÉRTETE EN EL ENTRENADOR DE TU VIDA PERSONAL Y FAMILIAR
(Apuntes tomados del libro de Talane Miedaner)



PRÓLOGO

Cualidades de un buen coach (asesor personal)

1) Es amable y solícito
2) Tiene "chispa". Es de naturaleza positiva y optimista. Disfruta trabajando con los demás y transmite entusiasmo.
3) Es perspicaz. Ha desarrollado su sensibilidad natural y percibe el estado de ánimo de su cliente. Distingue las sutilezas y siente la información en lugar de adquirirla.
4) Sabe hablar y escuchar. Incita a hablar de temas que el cliente nunca ha exteriorizado.
5) Ha recibido formación específica (*)
6) Vive un proceso de crecimiento constante y puede tener su propio coach.
7) Aprende continuamente de sus clientes, lo que le ayuda a mantener un espíritu fresco, abierto y humilde.
8) Considera que su trabajo es un arte.
9) Debe experimentar en su propia vida las enseñanzas del coaching. Su vida es su tarjeta de visita y así se convierte en una referencia para el cliente.
10) Atrae a los clientes. No trata de vender sus servicios ni de convencer. Vive el flujo de la vida y aporta permanentemente nuevos valores a su entorno.


(*) Según Sandy Vilas, presidenta de la Coach University, para obtener el título en su universidad, hay que conocer:
- Unas 200 disciplinas de asesoramiento personal
- Unas 1000 variantes de problemas
- Unos 500 tipos de situaciones
- Cientos de hechos, técnicas y procesos de aprendizaje



INTRODUCCIÓN

* Podemos conseguir nuestros objetivos de 2 formas: persiguiéndolos o atrayéndolos. Estamos acostumbrados a emplear la primera técnica.

* Cuando una ejecutiva insatisfecha recurrió a Talane, ésta no escribió su currículum ni le ayudó a buscar un nuevo trabajo sino que se centró en la vida de su clienta. Eliminó las pequeñas molestias que consumían su energía y la animó a que se cuidara (jugando a algo que le gustase, dándose un masaje semanal ...) y a que ordenase los papeles de su casa y su despacho.

* Los sucesos afortunados no ocurren por suerte o  casualidad. Atraemos el éxito si tenemos la sensación de una vida plena, nos sentimos bien como personas y desempeñamos un trabajo satisfactorio. 

* Tras ayudar a cientos de clientes, Talane ha concluído que el concepto fundamental es la energía. Hay cosas que nos la consumen y cosas que nos la aportan. El coaching ayuda a distinguirlas.

* El libro consta de 10 partes. Y cada parte incluye 10 consejos. No es necesario seguir el orden propuesto pero sí es lo más eficaz. Y, sobre todo, lo más importante es gozar de la experiencia.

- I: Aumentar nuestro poder innato, reemplazando lo que nos consume energía por lo que nos la aporta.
- II: Hacer sitio en nuestra vida para que puedan llegar las cosas nuevas que deseamos.
- III: Utilizar el dinero para disfrutar de independencia.
- IV: Ganar tiempo, eliminando las pérdidas que consumen nuestra vida y centrándonos en lo importante.
- V: Construir una red de apoyo de amigos, colegas y mentores. Desarrollar y mantener relaciones sólidas necesita tiempo. Y la mayoría de personas están muy ocupadas.
- VI: Descubrir lo que nos gusta y evolucionar gradualmente para evitar riesgos económicos.
Cuando trabajamos en lo que nos apasiona atraemos a personas interesantes y enriquecedoras.
- VII: Ser eficiente. Salir del bloqueo que provoca la rutina y dedicarnos a nuestros objetivos (profesionales o personales). Trabajar con inteligencia mientras disfrutamos.
- VIII: Escuchar con atención para descubrir facetas de nuestros interlocutores que ni ellos mismos sospechan.
- IX: Cuidar de nosotros mismos, eliminando el agotamiento y el estrés. Si hacemos ejercicio y nos ponemos en forma nos sentiremos más vitales.
- X: Reforzar los aspectos clave del éxito. Analizar la personalidad de la gente que atrae el éxito.

* Otro cliente de Talane, después de 3 meses de coaching, tenía su casa despejada y en orden, sin los muebles que le incomodaban. Y había eliminado molestias que hasta entonces toleraba.

* Trabajar en nuestra propia vida es muy gratificante. Después de aplicar el coaching a un aspecto de ella desearemos continuar con otro.

* El libro plantea un programa orientado a la acción. Se recomienda:
- Una libreta para escribir notas (o una carpeta para guardarlas)
- Llevar un diario personal en el  que escribir uno o dos párrafos al día. Mostrará nuestros logros y ayudará a que nos adaptemos a los cambios que haremos en nuestra vida.

* Apéndice A: "¿Eres una persona apta para seguir un programa de coaching?

* Aunque las ideas propuestas parezcan sencillas no basta con leerlas: hay que practicarlas. 
Seguir 1 o 2 consejos semanales. Algunos se pueden cumplir inmediatamente y otros exigen más tiempo.

* Apéndice B: Consejos para encontrar un buen coach. Preguntas que formularle en la primera entrevista.

* Si no podemos o no deseamos contratar un coach también se puede desarrollar el proceso con un amigo (es más sencillo y divertido que en solitario) y, semanalmente, poner en común los avances.



I. AUMENTA TU PODER INNATO

* Al comienzo de un programa de coaching se sustituyen las cosas que distraen y absorben energía por otras que la proporcionan.

* En este punto nos pondremos en forma, eliminaremos malos hábitos y aprenderemos a protegernos de personas y comentarios desagradables.

* Si afianzamos los cimientos de nuestra vida los objetivos que alcancemos serán permanentes y, además, nos dejarán satisfechos.

* Aunque una tarea de este programa parezca sencilla tenemos que realizarla (coser un botón, limpiar un armario ...)

* En ocasiones no alcanzamos los objetivos que verdaderamente deseamos porque nos equivocamos al escogerlos.

* Antes de descubrir lo que realmente nos haría felices hay que aprender a manejar las situaciones básicas de la vida. 


1) Elimina las pequeñas molestias

* La mayoría toleramos entre 60 y 100 cosas fastidiosas que nos absorben energía, nos irritan y agotan (un escritorio desordenado, la declaración de la renta, remendar los zapatos rotos, el mal aliento de tu cónyuge, la costumbre de llegar tarde de un amigo, un jefe desagradable, defectos propios -como comerse las uñas-, la contaminación de la ciudad, las constantes averías del coche, vivir lejos del trabajo, vida social inexistente, comer solo, falta de reconocimiento en el trabajo, un desgarro en el abrigo, las camisas sin planchar, una bañera que necesita reparación, la costumbre del compañero de mascar chicle ruidosamente, una relación poco interesante, una ciudad poco estimulante, cambiar la bombilla fundida de la nevera, tirar la cortina enmohecida del baño, deshacerse de la ropa con manchas o desgarros, coser los botones que faltan ...)

* Elabora una lista de las cosas que te desagradan, de forma que salgan de tu mente y queden plasmadas en un papel. Proponle a un amigo que haga lo mismo para que os acompañeis en este proceso.

* Las pequeñas molestias tienen su importancia. Podemos pensar que son insignificancias en las que no merece la pena perder el tiempo frente a objetivos de mayor envergadura. Pero, si nos quitamos de encima los múltiples engorros que nos incordian, experimentaremos una recarga de energía.

* Tómate un día del fin de semana para empezar a trabajar con tu lista. Escoge algo que puedas solucionar en un día. Si tu ánimo decae, llama a tu amigo para motivarte y comentad vuestros progresos. Fija un plazo y, tras ese día de trabajo, mímate (cena fuera o vete al cine)

* No podrás terminar la lista en un día. Necesitarás entre 1 y 3 meses. Puedes establecer un premio con tu amigo (el que elimine más molestias en un plazo queda invitado a cenar por el otro)

* Si nos cuesta elaborar la lista, lo más seguro es que nos hayamos vuelto insensibles a los incordios de nuestra vida y nos cuesta detectarlos. No porque no existan. Puede ser de utilidad establecer categorías (trabajo, hogar, amigos, familia, mascota, nuestro cuerpo, nuestros hábitos ...)

* También puede ocurrir que toleremos las pequeñas incomodidades para distraernos de problemas mayores que no queremos abordar, como una relación no deseada.

* Apunta en otra lista diferente los asuntos más difíciles de resolver y, de momento, no pienses en ellos. Con el tiempo se resolverán.

* Elaborar la lista ya es un gran paso. Incluso, si la guardamos en un cajón, puede ocurrir que al cabo de un mes algunos problemas se hayan resuelto por sí mismos.

*  Es importante gratificarse aunque no se hayan acabado las obligaciones diarias (caminar por un parque y ver la puesta de sol, recibir clases de artes marciales ...) Si tenemos un aliciente que nos estimula seremos más eficaces en nuestra vida laboral y privada.

* El siguiente paso consiste en estudiar cómo eliminar de una sola vez la mayoría de situaciones engorrosas (por ejemplo, cambiando de puesto de trabajo quizá queden solucionadas muchas de ellas)


2) Suprime los escapes de energía

* Algunas cosas que nos consumen la energía:

- La televisión o la prensa amarilla: generalmente no nos sentimos con vitalidad después de ver un programa de TV o de leer chismes o noticias negativas.

- Una relación exigente con alguien necesitado de mucha atención o afecto.

- Adicciones: alcohol, tabaco, azúcar, compras, cafeína, chocolate, televisón, sexo, juego, internet ...

No hay problema en tomar una taza de café de vez en cuando. Pero más de 3 semanales es adicción.

La autora pensaba que no era adicta a la cafeína. No le gustaba mucho el café y sólo tomaba una taza diaria. Pero, cuando decidió dejarlo le asaltaron unos dolores de cabeza terribles: la cafeína es una droga fuerte. Ahora que la ha abandonado se siente con más energía todo el día. 

Si sentimos tensión, el café sólo aumentará nuestro estrés.
Para olvidarnos de él, una buena técnica es tomar la mayor cantidad posible de té durante un mes (contiene cafeína) y pasarse luego a las infusiones de hierbas.

El azúcar también es adictiva. Cada vez que sentimos el impulso de comprar un dulce podemos decirnos: "El azúcar no me ayudará. De hecho, empeorará las cosas" y centrarnos plenamente en nuestra tarea. 

* Debemos buscar los escapes de energía de nuestra vida, seductores y sibilinos. Si se trata de problemas de codependencia, alcoholismo, bulimia, etc, buscaremos ayuda. 
Y si nos sentimos capaces de enfrentarnos a ellos, podemos hacer una lista y eliminar una adicción cada mes.

* Las dependencias dirigen nuestra vida y la dominan. Si fracasamos al intentar erradicarlas no significa que seamos débiles o malas personas; sólo que somos realmente adictos y necesitamos un sistema de apoyo fuerte.

* Una sugerencia: sustituir los rituales asociados a las adicciones por otros más saludables y placenteros (por ejemplo, hacer papiroflexia con el papel de fumar)


3) Estrena 10 hábitos diarios

Los buenos hábitos, que ponen bajo control nuestras bajas pasiones y apetitos, nos liberan para que podamos aventurarnos en experiencias vitales más amplias. Muchos disipamos nuestra energía dudando de lo que hacemos, cuando la solución es evidente (Ralph W Sockman)

* La mayoría tenemos algunos malos hábitos que no nos alimentan intelectual ni afectivamente. Incluso pueden convertirse en adicciones.

* Un mal hábito puede sustituirse por otro bueno, que aporte energía en lugar de consumirla.

* Podemos encontrar 10 cosas agradables que nos gustaría hacer diariamente (15 minutos de sosiego para planificar el día o para pensar algo creativo, un descanso de 10 minutos al llegar a casa para desconectar, ir al trabajo andando o en bici, comer en un parque, llevar la comida de casa, acostarse una hora antes y, quizá, levantarte también antes).

* Si hemos perdido el contacto con las cosas que nos gustan quizá resulte complicado encontrar esos 10 nuevos hábitos placenteros y sólo se nos ocurran cosas "aconsejables" (hacer ejercicio, comer más verdura ...)

* La lista de la autora es una combinación de actividades divertidas y necesarias:

- Ir al trabajo a pie (tardamos más, pero ganamos tiempo de ejercicio y ahorramos en transporte. Además, el trayecto puede convertirse en una especie de meditación)

- Limpiar los dientes con hilo dental

- Llamar diariamente a una amiga o enviar una nota de agradecimiento.

- Comer fruta fresca

- Mimarse (un baño de espuma, hacerse la manicura, comprar una revista, pasear por el parque, comprar flores para el despacho ...)

- Tomar un complejo vitamínico.

- Hacer ejercicios para la espalda (mejora de sus dolores y, además, gana en vitalidad)

- Decir a alguien "Te quiero"

- Dedicar 15 minutos a planificar el día

- Ordenar el escritorio antes de irse del trabajo.

* Si nos cuesta abandonar un hábito perjudicial (o establecer uno bueno) podemos colocar en un lugar visible un registro de nuestros progresos, con elementos llamativos. 

Por ejemplo, el sistema de las estrellas para niños: si queremos dejar de ver la tele, cada día que lo consigamos colgaremos una estrella de un lugar donde se vea claramente (o la pintaremos en el calendario)

Cuando consigamos un mes completo podemos premiarnos con algo especial (que no sea el hábito indeseable, claro).

Resulta eficaz convertir este proceso en un pequeño concurso o en un juego, así como emplear alguna señalización visual. Y es mejor no contarle a nadie el significado de nuestro sistema. Así evitaremos comentarios o críticas.

También podríamos dibujar un gráfico, hacer un collage con fotos de revistas, programar un email que nos recuerde un buen hábito (hasta que lo automaticemos). Generalmente, nuestra vida está llena de obligaciones y un recordatorio puede ayudarnos a incorporar el nuevo hábito.

* Conviene asimilar los nuevos hábitos uno por uno. Hacerlo con los 10 simultaneamente puede resultar agobiante.

* Un cliente era adicto al azúcar y pintaba en el calendario una estrella cada día que no la tomaba. No quería ver un solo día en blanco. El elemento visual le mostraba que estaba haciendo las cosas bien. A medida que pasaba el tiempo el registro se volvía más motivador: no quería echar a perder todas las estrellas conseguidas.


4) Elimina los "debería"

 * Los "debería" son cosas que creemos que debemos hacer pero que, en realidad, no nos interesan (debería perder peso, hacer ejercicio, ganar más, aprender otro idioma ...) Los "debería" abruman, desaniman y nos alejan de lo que realmente nos atrae.

* La autora propone elaborar una lista con los "debería", hacer una bola y quemarla. Son un peso agobiante que consume nuestra energía vital.  

* Es mejor construir una lista con objetivos que nos pongan en actividad. Pero ... ¿cómo distinguir un verdadero objetivo de un "debería"?

* La clave está en preguntarnos "¿cuánto tiempo hace que lo deseo?" Si hace más de un año, se trata de un "debería": un objetivo caduco del que hay que liberarse inmediatamente.
Quizá protestemos interiormente: por ejemplo, si se trataba de perder peso, puede que pensemos que nunca lo conseguiremos. Y tal vez sea verdad; pero habría que preguntarse cuántos años hace que lo pretendemos (si han pasado muchos, probablemente, jamás sucederá. Y es preferible reemplazar este objetivo por otro que verdaderamente nos apetezca)

* La mayoría de sus clientes están muy apegados a viejos objetivos. Pero si la mayor parte de nuestra vida hemos usado una talla ¿a quién le importa que usemos o no una talla menor? O, si hasta ahora hemos vivido sin saber francés, quizá no necesitemos seguir pensando en ello.

* Si no podemos desprendernos de los viejos deseos habrá que transformarlos para que sean posibles. Por ejemplo, en lugar de concentrarnos en perder peso podemos plantearnos el objetivo de cuidarnos más, lo que implica actividades como: que un nutricionista elabore un plan de alimentación, hacer ejercicio, recibir periódicamente un masaje terapéutico o un tratamiento facial, inscribirnos en las clases que siempre nos interesaron, rodearnos de personas con hábitos saludables (y pasar menos tiempo con quienes no apoyen las nuevas costumbres que deseamos incorporar) ...

* Si es imposible eliminar un "debería", podemos delegarlo. Por ejemplo, si necesitamos hacer ejercicio podemos contratar un entrenador, frecuentar un club de excursionistas, etc.

* Si queremos conseguir un trabajo mejor pero no estamos muy motivados podemos poner nuestro curriculum al día (quizá con la ayuda de un experto), encargar a un "cazatalentos" la tarea de encontrarnos un trabajo, etc. O contactar con una ETT, presentarnos a entrevistas, etc.
Pero, si no logramos nuestro objetivo, una opción sería abandonar nuestra meta. Sentiremos alivio inmediato.

* Una clienta deseaba perder peso y asistía esporádicamente a clases de gimnasia pero no tenía disciplina. La autora le indicó que no era necesario tener voluntad si poseía un sistema de apoyo: por ejemplo, una amiga con la que asistir a las clases. También podía ir directamente del trabajo al gimnasio, sin pasar por casa (para no ceder a la tentación de quedarse)

* Un cliente se olvidó de perder peso y optó por el tai-chi. Y otro cada año elaboraba una larga lista de buenos propósitos. Cuando la autora le pidió que borrase los que perseguía hacía más de un año redujo su lista de 25 metas a 4 que le apasionaban. Se sintió muy liberado y sorprendido.

* En definitiva: si, respecto a un objetivo, no hemos hecho nada en un año es preferible olvidarlo o reformularlo. Podremos retomarlo más adelante. Y un respiro siempre viene bien.


5) Establece unos límites firmes

Al igual que un árbol, la mente no puede conservar su belleza si es talada día tras día (Mencio, siglo IV AC)

* Todos respetan a quien establece unos límites claros y firmes. 

* Se trata de determinar hasta dónde pueden llegar los demás en su trato con nosotros. Estos límites nos protegen y nos hacen sentirnos mejor. Si no los fijamos algunas personas nos lastimarán.

* Si tu límite es "Nadie puede levantarme la voz" o "nadie puede aprovecharse de mí", eso incluye a tu jefe, a tus hijos, a tu pareja o a tus amigos ...

* A una clienta de la autora su novio le gritaba cuando estaba enfadado. Decidió decirle que lo quería mucho y que nunca lo molestaría intencionadamente. La única situación en la que le permitía enfadarse era si ella lo hería a posta.
Si llegaba tarde a una cita podía decirle que le molestaba. Pero sin encolerizarse.

Al principio le costó cambiar de conducta. Pero, cuando le chillaba, ella le hacía ver con serenidad su comportamiento y le preguntaba cuánto tiempo necesita para calmarse ¿5 minutos? ¿media hora? Ella volvería cuando hubiese pasado su irritación.

* Una vez que hemos fijado unos límites firmes y ya nadie nos grita podemos expandirlos más. Por ejemplo, para que no nos abrumen con críticas o bromas improcedentes. Los comentarios despectivos no son divertidos ni aceptables. Son dañinos, consumen nuestra energía y merman nuestra capacidad de atraer lo que deseamos. No podemos permitirlos. Para ello, aprenderemos a protegernos con elegancia.


6) Protégete con elegancia

Nadie puede hacer que te sientas inferior si tú no se lo permites (Eleanor Roosevelt)

* Cuando alguien nos hiere o nos molesta es porque se lo permitimos. Vamos a interiorizar 4 pasos para protegernos de comentarios desagradables de forma eficaz y elegante:

1) Informar: "¿Eres consciente de que estás gritando?", o "¿Te das cuenta de que ese comentario es hiriente?", o bien "No te he consultado sobre esa cuestión"
Si persiste la conducta inaceptable, iremos al siguiente paso (nunca antes de haber dado el primero)

2) Pedir: "Por favor, deja de gritarme", o "Sólo te he pedido una crítica constructiva"
Si aun continua, vamos al siguiente paso

3) Exigir o insistir: "Insisto en que dejes de gritarme ahora mismo"
Si sigue con su actitud daremos el último paso

4) Marcharse. Sin entrar en la discusión ni responder de mala manera "No puedo continuar con esta conversación si sigues gritándome. Me voy"

Si a partir del 4º paso la relación no mejora puede que necesitemos dejar de ver a esa persona o recurrir a una terapia. Quienes nos aprecian respetarán nuestros límites.

* La clave del éxito de estos 4 pasos es hablar en tono neutro. Con calma, porque estamos informando, igual que si dijéramos "hoy hace calor". Ni más alto ni más bajo de lo habitual.

* Para conseguir ese tono neutro podemos entrenarnos con amigos o familiares.

* Una clienta de la autora puso en práctica este modelo con su jefe y le dijo "¿Se da usted cuenta de que me está chillando?" Él se quedó desarmado y ella añadió "Quiero hacer el trabajo lo mejor posible. Y la verdad es que trabajaría mejor si me señalara los errores en un tono más sereno". Él se calmó y se disculpó.

* Además del tono neutro, no debemos poner límites a alguien delante de otra persona. Y, mucho menos, en una reunión.

* En el caso de un jefe hay que ser sutil; no nos interesa involucrarnos en un gran conflicto con él. Un cliente de la autora tenía la impresión de que su jefa se extralimitaba sometiéndolo a constantes reuniones de control. Además, lo había puenteado citando a uno de sus subordinados sin informarle.

Un día que la jefa lo convocó a su despacho aprovechó para decirle casualmente y en tono informativo directo: "Me ha dicho John, mi cajero, que has concertado una reunión con él. Sería más sencillo organizar el trabajo si, en el futuro, me informases de tales reuniones". La siguiente reunión la programó conjuntamente con él.

En cuanto al control agobiante, dado que la jefa no solicitaba una información específica, optó por presentar un breve informe de resultados junto con las actividades de la semana para que ella estuviese al tanto de lo que ocurría. Pasado un mes, le indicó que una reunión mensual sería suficiente y que continuara enviándole los informes semanales.

* Otra clienta había pedido una excedencia para trabajar desde casa y algunas personas menospreciaban su teletrabajo ("Ahora que no trabajas tendrás mucho tiempo para encontrar clientes" o "Debe de ser agradable estar en casa todo el día y que tu marido te mantenga"). Una vez le preguntaron por su trabajo y su marido respondió "Se ocupa de la familia". Ella se sintió infravalorada y comprendió que él había rebasado un límite. Le pidió que, en el futuro, hablara de su ocupación online (asesora empresarial) y facilitase su teléfono.

* Cuando informemos de que se ha traspasado un límite tenemos que dejar al interpelado la posibilidad de una salida airosa, sin machacarlo (por ejemplo: aceptando sus disculpas sin entrar en polémica)

* Si la otra persona no pide perdón es lógico requerirle que lo haga.
Y, a veces, pide perdón pero no es suficiente (si es necesaria una compensación o reparación: "Bueno, está bien que te disculpes por mancharme el traje y supongo que me pagarás la tintorería")

* Tendemos a saltarnos los 2 primeros pasos para ir directamente al 3º y al 4º. Y con un tono exaltado, no neutro. La clave es hablar con serenidad aclarando las cosas inmediatamente (consejo 7)

* Con el tiempo no será necesario que recordemos nuestros límites porque en nuestro entorno estarán claros.

* Quizá creamos que, si reforzamos los límites, se pensará que somos insistentes o agresivos. En realidad, ocurre al contrario: nos tratarán con respeto y cortesía.

* La autora recuerda un episodio de su infancia: un niño mayor que ella la molestaba constantemente hasta que un día ella le dio un golpe en la nariz. El niño cayó al suelo con la nariz sangrando. A partir de ahí, se ganó su respeto.

* Tenemos que informar a la gente de cómo queremos que nos traten y pedirles que lo hagan. En el fondo, saben que nos están poniendo en evidencia y no se sienten bien haciéndolo. Si lo permitimos no sólo nos rebajamos nosotros sino que también los rebajamos a ellos.

* Anotar un mínimo de 5 límites que queramos establecer.


7) No ignores las pequeñas ofensas

* Este consejo es muy eficaz para adquirir confianza en nosotros mismos.

* No hay que pasar por alto el menor detalle: debemos pedir explicaciones en el preciso momento en que algo nos molesta (o tan pronto como sea posible). Tendemos a obviar los pequeños comentarios negativos y las indirectas sutiles. Pero se acumulan y minan la autoestima.

* Hay que reaccionar inmediatamente "¿Te das cuenta de que dejaste los platos sobre la mesa?" (en vez de recogerlos nosotros murmurando que no tiene importancia)

* Si nos dicen "No haces más que tonterías", en lugar de dejarlo pasar, podemos decir:
- ¿Te das cuenta de que eso ha sido un comentario hiriente?
- Oye: eso me ha dolido
- Tu comentario ha sido muy grosero
- Esa observación no tiene sentido (ésta es la respuesta universal).

Es sencillo, sólo hace falta práctica con el modelo de comunicación en 4 pasos y tono neutro.

* A medida que vayamos colocando nuestros límites seremos conscientes del gran número de comentarios desagradables que hemos soportado. 

* Como no estamos acostumbrados a aclarar las cosas sobre la marcha quizá al principio perdamos alguna oportunidad.

* No siempre podremos responder en el acto. Pero si sentimos que un comentario fue hiriente lo aclararemos lo antes posible con quien lo emitió (¿Te das cuenta de que tu broma del mediodía fue grosera? Todavía me duele. Espero que te disculpes). Nunca es demasiado tarde para pedir explicaciones. 

* La mayoría de personas que no desactivan las ofensas siguen guardando rencor años después. Y eso supone una gran pérdida de energía. En cambio, si las afrontamos al momento, las olvidaremos.

* Si aun recordamos un comentario ofensivo es mejor aclararlo porque aun no lo hemos perdonado. Aunque hayan pasado AÑOS, en serio: llamaremos a la persona en cuestión y le diremos que algo nos ha estado molestando mucho tiempo y que queremos aclararlo. Y, con serenidad, explicaremos los hechos como los recordamos, sin cargarlos emotivamente. Muchos pedirán disculpas con sinceridad y otros se pondrán a la defensiva (quizá porque nuestro tono no haya sido neutro). Pero no importa la reacción del interlocutor: la cuestión es exteriorizar lo que hemos callado y pedir disculpas o una subsanación del daño causado.

* Puede que estemos resentidos porque tomamos una molestia como algo personal o premeditado, cuando no es así. Simplemente, pediremos explicaciones por el modo de actuar de quien nos hiere.

* Si hay alguien que piense que somos demasiado sensibles le diremos que sí, que somos sensibles y que nos gustaría que nos trataran con respeto. Ser sensible no es un pecado, al contrario. Pero, cuanto más sensibles seamos más amplios tendrán que ser nuestros límites.

* Tal vez nos preocupe dar la impresión de que nos molestamos por minucias. Ocurre al contrario: cuanto mayor sea nuestra claridad y firmeza menos transgresiones sufriremos en el futuro. Todos percibirán inconscientemente nuestros límites.

* Un límite no es un muro. Señala lo que no pueden hacernos y fomenta relaciones sanas. Si no lo trazamos nos sentiremos ofendidos con facilidad y, entonces sí, puede que decidamos levantar un muro defensivo para guardar las distancias.

* Si los límites están bien definidos nos sentiremos seguros y podemos abrirnos a las personas que los aceptan. Y, respecto a quienes no lo hagan, habrá que alejarse de ellos o romper la relación.

* Cuando permitimos los pequeños abusos con frecuencia, llegará un momento en que explotemos. Hay que poner las cosas en su sitio en el momento. Y, en lugar de burlarse, nos respetarán.

* La autora trabajaba en una sucursal bancaria conflictiva. En un curso le habían recomendado que dejara que los clientes se desahogasen y luego intentase ayudarlos. Pero no funcionaba y probó el sistema en 4 pasos con un cliente que vociferaba. Ella le respondió en un tono perfectamente neutro:

- ¿Se da usted cuenta de que me está gritando?
- ¡No estoy furioso con usted! ¡Estoy furioso con el banco! -continuó chillando
- (Paso 2: pedir) Sigue usted gritándome. Haga el favor de calmarse inmediatamente.

Esta contestación lo cogió desprevenido y se fue a cobrar su cheque murmurando. Luego pidió disculpas y se fue satisfecho. Si le hubiera dejado despotricar se hubiera marchado descontento y la próxima vez se comportaría igual. 
La autora difundió entre la plantilla el sistema de comunicación en 4 pasos y tono neutro y, en pocas semanas, el ambiente de trabajo mejoró radicalmente.

* Una clienta de la autora atraía a hombres que la trataban desconsideradamente. En ocasiones la invitaba un antiguo novio a su casa para ver un video y comer pizza (lo que incluía, implícitamente, sexo). Ella aceptaba pero se sentía utilizada y desvalorizada. En una ocasión, declinó la oferta bromeando un poco ("No gracias. He elevado el nivel de lo que considero aceptable"). Ese nuevo nivel pasó a ser "Sólo salgo con hombres que me tratan bien"


8) Extrapola tus límites a los demás

* Al aumentar los límites que deseamos que respeten debemos aumentar los límites que tenemos que respetar (aunque no los hayan fijado).

* Debemos elevar el nivel de lo aceptable unilateralmente. Si queremos evitar comentarios despectivos no es coherente que nosotros los hagamos. Aunque los afectados aun no hayan establecido ese límite.

* Por ejemplo, la autora siempre dice la verdad, sólo da informaciones constructivas, lleva una alimentación saludable, no levanta la voz, es puntual y no da consejos (a menos que se lo pidan)

* Asumiremos los comportamientos que seamos capaces de adoptar (no los que creamos que "deberíamos" adoptar). Podemos inspirarnos en las personas que admiramos, en sus cualidades y en sus acciones.


9) Todo es bueno. Incluso lo malo. 

No me queda ni uno solo de mis enemigos. Todos han muerto. Los extraño muchísimo, porque gracias a ellos me conocí mejor (Clare Boothe Luce)

Lo que nos parece detestable o dañino es fuente de dicha y fuerza si lo afrontamos con la mente abierta. Cada momento es oro para quien tiene la capacidad de reconocerlo (Henry Miller)

* Para apreciar lo bueno de la vida tenemos que experimentar también su opuesto: cuando salimos de una enfermedad valoramos más estar sanos. 

* Si comprendemos que todo tiene su faceta buena, incluso lo más desagradable, nuestra actitud vital será más positiva. Apreciamos los días de sol gracias a que conocemos la lluvia. El mal es necesario para disfrutar del bien de manera que, en cierto sentido, todas las cosas son buenas. Incluso en los malos momentos, todo depende de nuestra forma de contemplar la situación y de nuestra actitud.

* Hay quien opina que la desdicha no viene de la nada sino que la atraemos para aprender una lección.

* Si nos centramos en la faceta positiva de las cosas aparentemente negativas:

- En lugar de quejarnos y bloquearnos ante un problema aprovecharemos su parte positiva.
- Saldremos antes de la situación indeseable. Dado que "a lo que te resistes, persiste", si no nos oponemos a los inconvenientes entraremos en acción y los resolveremos antes.
- Aceptaremos y viviremos plenamente nuestras emociones, ya sean de ira, tristeza o alegría.
- No juzgaremos los acontecimientos. Todo forma parte de nuestra experiencia vital y puede ser instructivo.

* Los habitantes de Chesterfield (Missouri) opinan que la prosperidad de su ciudad se debe a las inundaciones de 1993. El precio emocional y material fue muy elevado. Pero las personas que aceptaron el desastre como un obstáculo a superar (en vez de como el trágico final de su empresa) obtuvieron resultados sorprendentes.

El esfuerzo de la limpieza apartó a los empleados perezosos y creó un intenso vínculo entre los que se quedaron; el hecho de conseguir reponerse infundió seguridad para la expansión de las empresas. Esto impresionó a los clientes, que aumentaron sus pedidos; además durante la reconstrucción, algunos propietarios optimizaron la producción (reestructurando operaciones, adquiriendo mejores equipos, realizando inversiones postergadas ...)


10) Cada día, realiza algo que te haga ilusión

La vida no es sólo cerveza y bolos. Pero la cerveza y los bolos (o algo mejor del mismo tipo) deben constituir buena parte de la educación de cada inglés (Thomas Hughes)

* La vida es monótona si no tenemos algo que nos ilusione. Esperamos demasiado para tomarnos unas vacaciones o para celebrar un acontecimiento especial. Y necesitamos abundancia de cosas que nos agraden. Como mínimo, una al día.

* No debemos menospreciar los pequeños gestos; suelen ser los más gratificantes: media hora a solas, un paseo por el bosque con alguien que apreciemos, una vuelta en bici por el parque, regalar un ramo de flores (o llevarlo a nuestro despacho), ver una película de video entre amigos, tomar un baño de espuma, celebrar la puesta de sol con champán, dedicar unas horas a una reparación, escribir en nuestro diario, llevar bombones al trabajo para compartirlos, invitar a comer a un amigo, jugar a nuestro deporte favorito, tomar una copa después del trabajo, comprar una revista que no hayamos leído nunca, comer nuestro plato favorito, asistir a un espectáculo (teatro, cine, concierto), ir a un nuevo restaurante ...

* Cada día debemos reservarnos algo que nos haga ilusión. Si es necesario, incluso lo anotaremos en el calendario o en la agenda.

* A veces, en lugar de muchas cosas pequeñas un gran proyecto puede llenar nuestra vida (p.ej.: una casita en la montaña en la que refugiarnos en última instancia).

* Una clienta parecía tener una vida ideal (una casa hermosa, un hombre que la quería, un negocio que la entusiasmaba, cursos que le interesaban ...) pero, un día, no tuvo fuerzas para levantarse de la cama y no podía explicárselo.
Cuando la autora le pidió que diseñara su mañana ideal comprendió que necesitaba un tiempo de soledad y serenidad al principio de cada día para planificarlo (pensó en levantarse a las 8, meditar 20 minutos, pasear media hora por el bosque, ducharse, comer unas magdalenas recién horneadas, tomar un té en el porche y escribir en su diario).
También comprendió que era perfectamente posible concederse los pequeños placeres de su mañana ideal.

* Podemos diseñar la mañana ideal y la noche ideal. Si incluimos todos los elementos que podamos en cada día seremos más felices y estaremos mejor organizados.
Como ejercicio, podemos describir con detalle nuestro día ideal completo, sin limitaciones. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.