Apuntes tomados del libro "20 pasos para seguir adelante", de Jorge Bucay
1 ) Trabaja en conocerte
* Pensar en uno mismo para después pensar en los demás
* Anticipar el puedo al quiero. Así, el deseo no quedará condicionado por limitaciones pasadas donde otro “yo” no podía, no sabía o no quería saber,
* Dejar de depender del cuidado o de las decisiones de otros.
* 2 propuestas fundamentales:
- Sentirnos cada vez más vivos
- Volvernos cada vez más sabios.
* Tenemos el derecho de intentar ser más felices.
* Compartir lo que sabemos. Con generosidad, amor y vocación de servir.
* 20 pasos para avanzar en nuestro crecimiento y autorrealización
1) TRABAJA EN CONOCERTE
- Si somos conscientes de que vivir es deseable y estamos contentos por ello
- Si somos conscientes de que queda mucho por hacer y que lo haremos.
- Si sentimos con frecuencia alegría al despertarnos ...
Entonces, tal vez podamos recuperar el deseo de celebrar nuestro cumpleaños y compartir la alegría de estar vivos un año más.
* Una sana costumbre: el día de nuestro cumple hacernos el regalo que nos gustaría que nos hiciera nuestro mejor amigo.
* Tendremos un mayor deseo de celebrar nuestro aniversario si somos conscientes:
- de tener una vida afortunada.
- de andar por el camino elegido por nosotros
- de estar embarcados en nuevos proyectos.
* No se puede establecer un vínculo constructivo con los demás si no tenemos una buena relación con nosotros mismos y disfrutamos de la cuota necesaria de sano egoísmo.
* El primer paso en el camino de la autorrealización es conocerse, descubrirse, dejar las máscaras de lado, mostrarnos como somos (ante nosotros y los demás) y asumir la responsabilidad de lo que hacemos y decimos.
* Necesitamos conocernos si queremos dejar de pedir a los demás que sean observadores de nuestras vidas.
* Conocernos consiste en mirarnos interiormente, en conectar con lo que creemos, pensamos, sentimos y somos (más allá de lo que a otros les gustaría).
* Debemos aprender a mirarnos con valentía, decidiendo simplemente ser, aun a riesgo de perdernos por un rato. Sólo así lograremos que nos defina nuestro interior.
Es una tarea difícil, sobre todo sin aislarnos de los demás (aunque también necesitamos de sus opiniones para completar nuestra autopercepción pues quizá tengamos zonas poco accesibles a nuestra mirada)
* Conocernos es empezar por el principio, por la primera de las 3 preguntas básicas:
- ¿Quién soy?
- ¿Dónde voy?
- ¿Con quién?
Las 3 preguntas fundamentales deben ser respondidas en ese orden. Para impedir que mi rumbo determine quién soy. O para evitar que mi compañer@ decida mi camino.
* El que se conoce no anda por el mundo preguntando quién es o cómo debería ser.
* Jorge Bucay opina que se debe anteponer el bienestar propio al común. Si empezamos por ocuparnos de nuestro propio desarrollo podremos ayudar de forma más apropiada y eficaz al prójimo.
Solamente trabajando a nivel individual es posible conseguir el cambio global. Y, si sabemos quiénes somos, podremos comenzar el trabajo de ser mejores para nosotros mismos y la humanidad.
2) Decide ser libre
* Si el primer paso es conocerse, el segundo es concedernos la libertad mediante la conquista interna de nuestra autonomía.
* Tendemos a confundir omnipotencia con libertad, tal vez para justificar nuestro miedo a ser libres. Pero no son conceptos equivalentes: la omnipotencia implica poder hacer lo que queramos y, la libertad, poder elegir entre las alternativas posibles
* La libertad requiere honestidad para no calificar de imposible lo que no lo es.
Y para aceptar que, algunas situaciones actuales donde no podemos elegir, son consecuencia de decisiones previas.
* Siempre es tentador decir que no había alternativas y así disminuir nuestra responsabilidad en decisiones anteriores. Pero si me declaro libre estoy caminando hacia mi autonomía y asumo el coste de elegir.
Y, si hoy comprendo que me equivoqué, aceptaré que era posible haber escogido otra opción (aunque me siga pareciendo lógico haber actuado como lo hice)
* La libertad nos convierte en personas adultas ya que implica la capacidad de optar entre varias posibilidades y la asunción de la responsabilidad de haber escogido una de ellas.
En ocasiones no podemos elegir lo que nos ocurre. Pero siempre podremos decidir cómo actuar.
* El desafío de vivir mejor requiere valentía para enfrentarse al precio que la sociedad querrá cobrarnos por la frescura de declararnos libres para decidir, por el desplante de ignorar sus convenciones o por la insolencia de pedir explicaciones a los poderosos.
* Habitualmente nos resignamos en cuestiones menores. Incluso zanjamos el asunto, respiramos hondo y renunciamos a nuestro rumbo, convencidos de que la lucha por la libertad es la batalla por las grandes empresas, no por las minucias. Pero la libertad es tan importante como para no renunciar a ella jamás.
Podemos pensar ¿qué me cuesta? Es un tema poco importante ¿por qué hacer de ello una cuestión? Seguramente, será una situación transitoria. Y, aunque es fundamental superar ciertas actitudes y caprichos, también hay que sospechar de las renuncias no elegidas conscientemente, con el corazón y con responsabilidad.
Porque estas renuncias pueden deberse a la falta de energía en defender nuestra libertad.
* Según Octavio Paz, la libertad es la diferencia entre 2 monosílabos: sí y no.
Lo que me hace libre es el derecho que me otorgo de decidir. No el precio que pagaré por mi elección.
* Si soy libre soy protagonista de mi vida y acepto sus acontecimientos como consecuencia de mis decisiones. Porque soy responsable de quedarme o salir, de decir o callar, de insistir o abandonar, de correr los riesgos que yo decida y de salir al mundo a buscar lo que necesito.
3) Ábrete al amor
* Nuestra realización personal pasa por sentirnos amados y por sentir que amamos a alguien intensa, comprometida y desinteresadamente.
* El amor verdadero y trascendente no es el de las novelas románticas, excluyente y supuestamente eterno e inconmensurable. Ni el de las tragedias griegas, dramático e irresistible.
* Querer a alguien es sentir un interés puro por su bienestar. Este interés sincero podemos sentirlo por nuestro hijo, madre, pareja, vecino o por un desconocido.
* Para querer desinteresadamente necesitamos haber vivido una relación con una persona importante para nosotros que haya conseguido hacernos saber que somos importantes para ella. Alguien que celebre nuestros logros, que quiera acompañarnos también en los momentos difíciles, que respete nuestros tiempos y nuestras elecciones. Alguien por quien nos sigamos sintiendo queridos incluso en los desencuentros.
* Según Joseph Zinker, el amor es el regocijo por la mera existencia de la persona amada.
* Para Bucay, el amor es la decisión sincera de crear para la persona amada un espacio de libertad tan amplio como para que pueda elegir qué hacer con su vida, con sus sentimientos y con su cuerpo. Aunque su decisión no me guste o no me incluya.
* ¿Seremos capaces de inspirar, alentar y acompañar a los que amamos, aunque estemos lejos? ¿seremos capaces de dar el gran paso hacia el amor verdadero?
4) Deja la risa fluir
* Es imprescindible adoptar una cuota de buen humor en nuestra vida.
Levantarnos alegres a pesar de las noticias; sonreír a pesar de las limitaciones (propias e impuestas).
Sonreír para actuar con mayor acierto, no para huir de los problemas.
* El humor nos advierte de que el orden es demasiado estricto, de que una regla es absurda o de que nos hemos dejado oprimir por las preocupaciones.
Nos previene de nuestras torpezas, de la estupidez (propia y ajena) y de tomarnos las cosas demasiado en serio.
* Nuestras inquietudes, observadas con perspectiva, nos parecerán triviales. Podríamos ser capaces hasta de reirnos de ellas a carcajadas.
* Es interesante dedicar un minuto al día a sonreír ante el espejo.
* La risa provoca la generación de endorfinas (reconstituyentes, analgésicas y antiinflamatorias). Numerosos estudios concluyen que favorecen el buen funcionamiento del sistema inmunitario y que ayudan en cientos de enfermedades, desde úlceras a alergias, un resfriado o, incluso, un cáncer.
* La risa nos rescata de las ataduras de la coherencia y la cordura para devolvernos al mundo de la espontaneidad y la ingenuidad.
* No obstante, existe una risa insana que enferma más de lo que cura: la que no expresa buen humor, sino burla o desprecio; la que se regodea en el mal o en el sufrimiento ajeno.
* Reírse de uno mismo (o de la estupidez ajena que nos recuerda la nuestra propia) denota la madurez del que no necesita ser correcto ni exitoso para sentirse seguro y encontrarse a gusto en su piel.
* Sonreír para sobrevolar nuestras frustraciones.
Hasta notar que desaparece la sensatez y la sobriedad.
Hasta provocar la sonrisa en los que nos ven sonreír
* Sonreír a los tristes, a los tímidos, a los aburridos.
Sonreír a los amigos y a los enemigos.
Sonreír cada vez que podamos y también cuando más nos cueste: si nosotros no lo permitimos, nada podrá apagar nuestra alegría :-)
5) Aumenta tu capacidad de escuchar
* Escuchar no consiste en pararnos a coger aire y así permitir que nuestro interlocutor pueda colar algunas palabras. Ni en concentrarnos en el discurso ajeno con el exclusivo fin de enlazar nuestros propios argumentos y explayarnos. Ni en intercambiar turnos de palabra con alguien que tampoco escucha.
* Nadie está equivocado. Como mucho, le falta algo de información. Si no admitimos que podemos carecer de información, corremos el riesgo de defender nuestros errores con la vehemencia de quien se cree en posesión de la verdad. Por eso, es deseable centrarnos en las palabras del otro para recibir los datos que nos faltan.
* Puede que nuestras miserias personales dificulten la apertura de mente y corazón para una comunicación sincera. En ocasiones nos encerramos en nuestras creencias y las consideramos verdades absolutas, sobreestimamos lo que sabemos (y menospreciamos lo que ignoramos), nos avergüenza aceptar nuestras lagunas, rechazamos verdades que nos duelen o que no nos convienen o estamos más interesados en demostrar superioridad que en aprender lo que no sabemos.
* Para enfrentarnos a nuestros aspectos negativos debemos aceptar que somos cómplices y responsables de mantenerlos.
* Nuestros puntos débiles pueden esconderse en lugares ocultos a nuestra propia mirada. Por eso, es fundamental escuchar la opinión de los demás sobre nuestras actitudes.
* Hay que desconfiar de quien se queja demasiado y busca la responsabilidad de todo en los demás: éste es el camino infalible para eternizar las carencias.
* Toleramos mejor la frustración que el cambio a situaciones desconocidas. Mientras uno se queja no actúa porque, quejándose, consume gran parte de la energía que precisa para el cambio.
* Para construir el futuro debemos encontrar en el presente las cosas buenas que nos rodean. Y, para descubrirlas, tenemos que aprender a escuchar. Así, nos acostaremos un poco más serenos y nos despertaremos un poco más sabios.
6) Aprende con humildad
* Aprender es un acto de humildad; y la humildad es diferente a la humillación.
* La humildad supone:
1) aceptación de lo mucho que ignoramos y
2) gratitud hacia quien nos descubre un conocimiento.
* Si somos tan soberbios que decidimos que nadie puede enseñarnos nada, nos condenaremos a no aprender nada de nadie.
* Ser dueños de la verdad es una quimera irrealizable.
Con suerte, y en ocasiones, podremos acceder al reflejo de su luz; el reflejo de una verdad mayor que nos ilumina a tod@s.
7) Sé cordial siempre
* Hasta el momento, hemos concluido que avanzamos en el autoconocimiento riéndonos de nuestros defectos. Y que progresamos en el conocimiento externo con humildad.
* Haremos que aflore nuestra sonrisa interna y la compartiremos generosamente, tratando de contagiarla.
El buen trato al prójimo será incondicional e indiscriminado.
* Ser amable con quien nos trata cálida y respetuosamente es sencillo.
Pero se trata de ser amable con quien no lo es, sonriendo pacíficamente.
* Una persona cordial no es ni cínica ni servil.
* El camino hacia la realización personal se recorre en compañía, bajo la mirada de muchos y con el afecto de unos pocos.
Para crecer, es fundamental establecer una relación de afecto con quienes nos rodean.
* Generalizar la cordialidad debería ser una responsabilidad común: desterrar el maltrato cotidiano al que nos sometemos y mejorar en el respeto al prójimo, sin hacer pagar a otros nuestras frustraciones.
Así se desactivaría la cadena del maltrato (que los terapéutas denominan desplazamiento)
* Enfadarse es sencillo. Pero es de sabios hacerlo con la persona adecuada, en el momento adecuado y con la intensidad adecuada.
* Finalmente, resulta fundamental esquivar -sin que nos afecte- la mala energía de quienes, enfadados con su existencia, buscan cómplices de su amargura.
8) Prioriza lo importante sobre lo secundario
* Debemos aprender a jerarquizar nuestras necesidades según su importancia o urgencia, sin olvidar que:
1) Ningún orden es inalterable.
2) Nuestra clasificación no tiene por qué coincidir con la de otros.
3) Puede ocurrir que, en aras de un bien superior, nuestras expectativas deban esperar.
4) Existen asuntos que, aunque aparenten ser accesorios, no lo son y tenemos que ocuparnos de ellos con diligencia.
9) Véndete bien
* Los éxitos personales y los reconocimientos no concuerdan necesariamente con el grado de desarrollo personal.
Pero ayudan a seguir adelante.
* Vendernos bien es mostrar activa y atractivamente lo que sabemos hacer o lo que podemos ofrecer.
10) Rodéate de buenas compañías
* Aunque respetemos las diferencias, seremos selectivos con la compañía en el camino de la vida.
Nuestros compañeros de ruta son personas que amamos y que nos aman.
Personas que no nos fallarán y a las que no fallaremos.
Personas que nos ha tocado conocer o que hemos podido escoger.
* La lista de seres cercanos no se elabora con la cabeza sino con el corazón.
* La carrera por tener más y por el placer instantáneo puede trastornarnos e impedirnos disfrutar de quienes queremos.
11) Actualiza tus conocimientos
* Además de aprender cosas nuevas, es fundamental actualizar nuestros conocimientos y habilidades.
* No tiene sentido obcecarnos en actuar siempre del mismo modo y pretender obtener resultados diferentes.
12) Sé creativo
* Existen 2 formas de actuar:
1) Basándonos en la experiencia propia y ajena (priorizando nuestra faceta adulta)
Intelecto + experiencia -> más aciertos
2) Centrándonos en la creatividad y la innovación (siguiendo nuestro niño interno)
Sensibilidad + curiosidad -> más aprendizaje, diversión y crecimiento
* Por otra parte, hay que recurrir a la creatividad cuando ya no sirven las soluciones que ofrece la experiencia.
13) Aprovecha el tiempo
Vive el presente sin reproches y sin relegar tus proyectos.
14) Evita adicciones y apegos
Acarreamos mucho lastre que dificulta nuestra marcha. Cosas que fueron útiles, que alguien nos pidió que lleváramos, que nos parecían imprescindibles, que el corazón no nos deja abandonar, que cargamos por lo que nos costó conseguirlas (o, simplemente, por si acaso) ...
En momentos de flaqueza es bueno detenerse, revisar el equipaje y eliminar lo supérfluo. Se trata de deshacernos de lo que no es nuestro: adicciones, cosas, personas, conductas, actitudes, ideologías ... Y, principalmente, de nuestro ego vanidoso y narcisista.
Según los sufíes, lo único que verdaderamente nos pertenece es aquello que no perderíamos en un naufragio.
Correr tras las posesiones a las que podemos aspirar por posición social es como correr tras nuestra sombra: nunca alcanzaremos lo que perseguimos y cada vez estaremos más lejos. Además, los bienes que anhelamos serán cada vez más grandes.
Pero, si le damos la espalda a lo material y caminamos hacia la luz, la sombra de nuestros deseos será cada vez más pequeña hasta desaparecer completamente.
Porque serán nuestros deseos los que nos hayan alcanzado.
15) Corre riesgos pero sopésalos
* El mayor peligro es vivir una vida sin correr riesgos.
En ocasiones hay que arriesgarse, previa evaluación de la situación.
No obstante, los verdaderos riesgos no tienen que ver con pérdidas materiales.
* A veces hay que tirarse a la piscina sin saber si hay agua.
Pero resulta absurdo tirarse sin saber si, por lo menos, hay piscina.
* Para el economista Adam Smith, el principal deseo del ser humano es conseguir reconocimiento, para lo que persigue objetivos materiales, como dinero y poder.
* Resulta fundamental diferenciar lo valioso para no sacrificarlo en aras de preservar cosas accesorias.
Por ejemplo, mucha gente trabaja sin descanso para que a su familia no le falte nada material, con lo que le priva de su presencia.
* No hay que confundir el medio con el fin, poseer con disfrutar, temor con respeto, fama con gloria, popularidad con trascendencia o sumisión con amor.
* Hay mucho por aprender y muchos de quien aprender.
De todo el mundo se puede aprender algo pero no se puede aprender todo de una sola persona.
16) Negocia solamente lo imprescindible
* Se negocia en el área comercial, donde la mutua conveniencia puede implicar pérdida de algunos beneficios. Pero en el ámbito afectivo o personal hay poco que negociar.
* En algunas parejas, cada uno sacrifica lo que más le gusta para complacer al otro a cambio de que éste actúe igual. Pero la medida de una relación no está en cuánto somos capaces de ceder sino en cuánto somos capaces de compartir.
* Es terrible dejar de ser quien somos para forzar a alguien a que renuncie a ser quien es, ideando estrategias para ceder artificialmente a cambio de gestos equivalentes.
* El enunciado "hoy por ti, mañana por mí" no es adecuado fuera de los negocios.
* No se debe compensar a quien da algo de corazón: ya tuvo su recompensa cuando ofreció con generosidad. El que cede desinteresadamente no realiza ninguna inversión comercial puesto que ya está obteniendo su recompensa.
* Tan sólo se debe negociar en los negocios y conflictos.
En las relaciones significativas hay que llegar a acuerdos y olvidarse de "yo haré esto si tú haces esto otro"
* No obstante, la negociación siempre es preferible a la imposición, la mentira o la manipulación.
Cuando negociar sea el mejor camino hay que asegurarse de que podemos confiar en la otra parte, no ofrecer lo que no podamos conceder ni pedir lo que no nos puedan dar..
* Y, si el acuerdo no es posible, habrá que negociar el desacuerdo: renunciaremos a alguna pretensión sin resentimiento ni ganas de revancha, aceptando la realidad tal como viene y como punto de partida de una realidad diferente.
* Existen muchas situaciones injustas. El reparto desigual de recursos y posibilidades provoca distorsiones. Pero lucharemos por igual tanto por nuestra felicidad como por la del prójimo.
17) Compartir antes que competir
* Debemos ser más competentes y menos competitivos. Tender a ser la mejor persona que podamos ser sin preocuparnos de superar o derrotar al vecino, sin perseguir el éxito comparativo.
* La expresión "sana competencia" es perversa: la competición ni es necesaria ni conduce a desenlaces saludables. Se le podría dotar de un nuevo significado: el sano deseo de ser más competente.
* La competición debería quedar relegada exclusivamente al deporte. Sólo en este ámbito parece adecuado sublimar la pulsión de comparar habilidades y recursos.
* El bienestar no es malo. Sí lo es comparar el mío con el del vecino.
El progreso no es malo. Sí lo es pretender ser el que más ha progresado.
Disfrutar de los bienes comunes no es malo. Sí lo es competir por ellos.
* Cuando se comparte, la competencia no tiene sentido y desaparece el deseo de dañar al otro, la resignación, el miedo, el odio y la difusión del odio a nuestro entorno.
* Para crecer como personas debemos desterrar la rivalidad y la dualidad de ganar o perder.
Dejaremos de centrarnos en lo que otros hacen para dedicarnos a mejorar, con disciplina y esmero.
* La injusticia genera violencia. Y la violencia de respuesta no se soluciona con represión, silenciamiento o ninguneo.
* Para contribuir al cambio colectivo hay que hermanarse con los más desfavorecidos, con el fin de igualar hacia arriba, no hacia abajo.
Algunas personas que se sienten víctimas de una injusticia aspiran a igualar en la desgracia, con el argumento de que "si yo sufro, que el otro también sufra". Esta actitud perjudica principalmente al que la mantiene y pasa factura como stress crónico que deteriora la calidad de vida.
18) No temas al fracaso
* El fracaso es la base del aprendizaje de calidad y contribuye al crecimiento interno y al desarrollo personal.
El aprendizaje se afianza más si se construye a partir del error.
Por tanto, para aprender y crecer como personas, la equivocación será una compañera importante y deseable.
* Si realizamos bien una tarea la primera vez no habremos aprendido nada: ya sabíamos cómo actuar.
* El temor a equivocarse proviene de una educación en la que nos han ordenado que no cometamos errores. Pero esta actitud negativa dificulta el aprendizaje y merma el deseo de aprender.
Probablemente, el aprendizaje sería más rápido con un sistema de premios que recompense el error (tanto el que cometemos como el que somos capaces de inventar)
* Si exigimos a una persona que acierte la inducimos a que crea que una persona autorizada establece si sus creencias o su proceder son adecuados.
* Actuamos como niños cuando deseamos que una entidad superior se ocupe de todo, nos obligue a hacer "lo correcto" y nos proteja de la soledad y del desprecio de los que no permiten el error.
Y sólo nos sentimos seguros evitándolo y pidiendo lo mismo a los demás.
* Cuando nos confundimos lo más terapéutico es reirse. A solas (si no hay espectadores) o acompañados.
* La intuición es una capacidad que solemos despreciar.
Aunque no debe reemplazar al razonamiento ni a la experiencia es una herramienta que debemos desarrollar y afinar.
19) Vuelve a empezar si es necesario
* Si llegamos a un punto no deseado en nuestro camino tendremos que retroceder hasta el lugar de la encrucijada. Con valentía y perseverancia.
* Al volver al inicio la situación ya no será la misma.
Y nosotros tampoco seremos exactamente quienes éramos.
* Por dura que haya sido la experiencia y por costoso que nos parezca empezar de nuevo, siempre es posible.
* Se trata de comenzar de nuevo, no de comenzar otra vez.
Comenzar de nuevo desde donde erramos el rumbo y recorrer un nuevo camino; no comenzar otra vez y repetir la andadura equivocada.
20) Cree en el resultado final
* Podemos conseguir lo que nos propongamos. Con paciencia, perseverando y actuando en coherencia con nuestros deseos (a condición de que sean verdaderamente nuestros y no anhelos que alguien nos implantó)
* Confiaremos en nuestras posibilidades, ignorando el menosprecio y rodeándonos de mensajes positivos.
* La impaciencia por conseguir un objetivo genera frustración y enmascara nuestras capacidades.
Tenemos que serenarnos y dar a nuestros proyectos el tiempo que necesitan.
Dice el Dalai Lama: "Ellos saben que hacen algo incorrecto. Tarde o temprano devolverán esta tierra a su pueblo. Quizá dentro de mil años, pero no tenemos prisa: nos tranquiliza saber que ha de suceder.
* Nuestros deseos influyen en el entorno.
Debemos unir los sueños con la actitud, mantener fijo el rumbo y ser creativos.
* Las frustraciones propias y las suspicacias deterioran la capacidad de interesarse por el prójimo y empatizar.
Tratando a una persona según nuestros prejuicios (positivos o negativos) pueden establecerse dinámicas (virtuosas o viciosas) que conduzcan a que esa persona acabe verificando tales prejuicios.
* Quizá, en el momento decisivo nos desazone la incertidumbre del éxito. Pero el último paso de un camino nunca se da por casualidad.
Confiar en nuestras aspiraciones es el pasaporte para el futuro.
La certeza en el resultado final nos motiva para insistir, arriesgar y avanzar.
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